Vivencia y percepción de un espacio arquitectónico
viernes, 25 de noviembre de 2016
viernes, 11 de noviembre de 2016
Vivencia y percepción de un espacio museístico
Hoy voy a hablar de la vivencia y percepción de un espacio museístico.
Como bien sabemos, llamamos museo a aquel lugar que encierra objetos e información con cierto valor cultural que se expone a los visitantes y que, también, son objeto de estudio.
He de decir que, después de haber leído la obra de Andrés Carretero Pérez, comparto muchas de sus opiniones y voy a comentar un poco lo que plasma. Parte de la base de que la función que se supone deben cumplir los museos no se corresponde con la que realmente cumplen.
Los museos son meramente objetuales. Según mi vivencia como visitante en alguno de ellos lo que veo son sólo objetos que representan tradiciones populares de varias épocas, pero esto no debería de ser así, porque un museo antropológico esconde detrás de estos objetos algo más. Como bien afirma Carretero: “se trata de exponer conceptos y procesos sociales en lugar de simples objetos”.
Aquí por tanto encontramos el problema, ya que no se profundiza en el objeto, no se lleva a cabo un análisis en el que se plasme un concepto para entender cómo funciona la cultura que esconde cada objeto expuesto.
Podría hablar de las teorías de varios historiadores que opinan que la movilización de dichas obras valiosas a un museo provoca una gran pérdida de lo que es el sentido de la misma obra, porque la apartamos de su contexto y le quitamos parte de su esencia y de lo que esta transmite.
Para entender esto podría hablar de Las Metopas del Partenón conocidas como Mármoles de Elgin cuando fueron compradas por un oficial británico que ordenó quitarlas y desde 1939 estos mármoles están expuestos en una sala del Museo Británico de Londres.
Como bien sabemos, llamamos museo a aquel lugar que encierra objetos e información con cierto valor cultural que se expone a los visitantes y que, también, son objeto de estudio.
He de decir que, después de haber leído la obra de Andrés Carretero Pérez, comparto muchas de sus opiniones y voy a comentar un poco lo que plasma. Parte de la base de que la función que se supone deben cumplir los museos no se corresponde con la que realmente cumplen.
Los museos son meramente objetuales. Según mi vivencia como visitante en alguno de ellos lo que veo son sólo objetos que representan tradiciones populares de varias épocas, pero esto no debería de ser así, porque un museo antropológico esconde detrás de estos objetos algo más. Como bien afirma Carretero: “se trata de exponer conceptos y procesos sociales en lugar de simples objetos”.
Aquí por tanto encontramos el problema, ya que no se profundiza en el objeto, no se lleva a cabo un análisis en el que se plasme un concepto para entender cómo funciona la cultura que esconde cada objeto expuesto.
Podría hablar de las teorías de varios historiadores que opinan que la movilización de dichas obras valiosas a un museo provoca una gran pérdida de lo que es el sentido de la misma obra, porque la apartamos de su contexto y le quitamos parte de su esencia y de lo que esta transmite. Para entender esto podría hablar de Las Metopas del Partenón conocidas como Mármoles de Elgin cuando fueron compradas por un oficial británico que ordenó quitarlas y desde 1939 estos mármoles están expuestos en una sala del Museo Británico de Londres.
sábado, 15 de octubre de 2016
El poder y la palabra
Esta semana voy a hablar de la relación entre la palabra y el poder. Las palabras, como sabemos, son el arma más poderosa. La energía que contiene puede ser canalizada para ayudar a obstaculizar, humillar o incluso dañar. Simboliza, además, grandes acontecimientos que se han producido a lo largo de la historia.
"Más que tomar la palabra, habría preferido verme envuelto por ella y transportado más allá de todo posible inicio. Me habría gustado darme cuenta de que en el momento de ponerme a hablar ya me precedía una voz sin nombre desde hacía ya mucho tiempo: me habría bastado entonces encadenar, proseguir la frase, introducirme sin ser advertido en sus intersticios, como si ella me hubiera hecho señas quedándose, un momento, interrumpida. No habría habido por tanto inicio; y en lugar de ser aquel de quién procede el discurso, yo sería más bien una pequeña laguna en el azar de su desarrollo, el punto de su posible desaparición."
A lo que Michel Foucault hace referencia con esta aseveración es a la discusión político-cultural acerca del papel que juega la palabra en la consecución de la toma del poder. Viene a explicarnos que más allá de que los sectores oprimidos de las distintas sociedades adquieran la capacidad de alzar su voz de manera individual hay que tejer un relato que vertebre la génesis de un nuevo mundo en el que estos sectores tengan, al fin, acceso al poder y no sean simplemente receptores de las prácticas de ese poder por parte de otros sectores opresores.
Esta imagen es un claro ejemplo. Como se representa en el cuadro que he adjuntado, el término "República" adquirió, en un momento y lugar dados, una fuerza y un discurso colectivo que pudo movilizar un conjunto de la población tan amplio como diverso. Casi sin contenido político se creó un relato integrador y movilizador que empapó de poder a quienes nunca lo habían tenido.
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